El maíz es un cereal que se originó en México y ha sido la base del país, no solo dentro de su estructura alimentaria, también lo ha sido dentro de su cultura y diversas tradiciones.

Una de las grandes cualidades que ha presentado el maíz durante estos siglos es la preservación que los campesinos han hecho de él consiguiendo extender y preservar las variedades de maíz existentes.

Como apoyo a este importante recurso de preservación, el precursor del CIMMYT, que es la Oficina de Estudios Especiales financiada por la Fundación Rockefeller, ayudó a preservar las variedades locales mexicanas en la década de 1940.

En esa época se comenzó una recolección de germoplasma de maíz en un proyecto con el gobierno mexicano. En 1947, la colección contenía 2,000 accesiones.

En un intento por organizarlos, los científicos dibujaron un bosquejo de tiza de México y comenzaron a colocar mazorcas de maíz en función de sus sitios de recolección.

Lo que surgió fue una gama de patrones entre las razas de maíz. Este avance permitió al equipo de científicos codificar las razas de maíz por primera vez.

Hoy en día, el Banco de Germoplasma de Maíz del CIMMYT contiene más de 28,000 colecciones únicas de semillas de maíz y especies relacionadas que incluyen adicionalmente a 88 países.

Estas colecciones representan y salvaguardan la diversidad genética de variedades nativas únicas y parientes silvestres y se mantienen en almacenamiento a largo plazo.

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Las colecciones son estudiadas por el CIMMYT y se utilizan como fuente de diversidad para la cría de rasgos como la tolerancia al calor y la sequía y la resistencia a enfermedades y plagas, esto con la idea de mejorar el rendimiento y la calidad del grano.

El germoplasma del CIMMYT se comparte libremente con científicos e instituciones de investigación y desarrollo para apoyar la evolución del maíz y garantizar la seguridad alimentaria en todo el mundo.

Aunado a este proyecto, muchos de los agricultores mexicanos continuan con la cría en sus fincas y continúa de esta forma la preservación de la diversidad del maíz junto con las tradiciones culinarias y culturales que rodean al maíz.

Todo esto es en lo que rodea al maíz y ha sido gracias a todos esos agricultores desde épocas prehispánicas por la que hoy existe una gran cantidad de variedades locales.

La diversidad preservada en los campos de los agricultores es complementaria a la colección del banco de germoplasma del CIMMYT porque estas poblaciones representan un tamaño y una diversidad de población más grandes que los que puede contener un banco de germoplasma.

Una variante que se tiene al conservar y preservar los granos de maíz de esta forma es que están sujetos a una selección continua en condiciones climáticas cambiantes, lo que amplia la variedad de especies.

Por otro lado, el maíz es el cultivo más producido en el mundo, ahora se cultiva en al menos 164 países de todo el mundo, con una producción total de más de mil millones de toneladas métricas.

Y como hemos mencionado, existe una gran diversidad del maíz, especialmente en nuestro continente donde es nativo.

En general ,el maíz se cultiva en latitudes que varían desde el ecuador hasta ligeramente por encima de los 50 grados norte y sur, desde el nivel del mar hasta más de 3000 metros de altitud, en climas fríos y cálidos, y con ciclos de crecimiento de 3 a 13 meses.

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Es la variabilidad genética del maíz lo que le permite prosperar en condiciones tan diversas y es por ello que México fue la mejor cuna para su proliferación.

Hoy en día, no podemos pensar en México sin la imagen del maíz, ni tampoco podemos pensar en una gastronomía tan rica y variada donde el maíz tiene sus dominios, desde la delicada y sencilla tortilla hasta guisos más complejos como el pozole y toda las variantes de antojitos… y más.