Los museos y las nuevas generaciones están moviéndose hacia espacios con más movimiento alejándose poco a poco de los tradicionales que solo muestran y cuentan.

Desde la perspectiva de los más pequeños, un museo interactivo lo invita a investigar, tocar, descubrir a través de sus 5 sentidos y cuestionar más directamente las cosas logrando así una recepción más completa de lo que se le muestra.

El solo ver un objeto con una placa explicativa está quedando en el pasado, sin embargo, siguen siendo tan valiosos para su cuidado pero bien puede crearse ese espacio en donde ante un mismo fenómeno ahora lo puedan descubrir con sus 5 sentidos con nuevas propuestas gracias a este parque interactivo

Veamos algunos ejemplos interesantes:

a) MoMa

MoMa es uno de esos ejemplos en los que un experimento simple dio lugar a una campaña inesperadamente exitosa de la que todos querían ser parte.

Este concepto simple y económico que permitió a las personas compartir sus experiencias resultó en respuestas diversas y creativas de visitantes ansiosos de todo el mundo.

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El sentido de comunidad que surgió de esta campaña del museo refleja el atractivo del Pont de l’Archeveche (más conocido como el puente “Love Lock”).

Dada la oportunidad adecuada, los visitantes a menudo se incluyen en la conversación para compartir su propia experiencia única y de forma fascinante para leer las experiencias de los demás.

Para los museos, esto no solo tiene el potencial de aumentar el compromiso y el tiempo de permanencia, sino que es una oportunidad invaluable para recopilar comentarios auténticos y voluntarios de los visitantes

Así es las experiencias que realmente sienten las comparten, no solo las respuestas a una encuesta estructurada.

La inclusión de visitantes en la conversación del museo da vuelta el modelo interactivo tradicional.

Los visitantes ya no son consumidores pasivos, sino que se convierten en participantes activos y dispuestos que definen su propio viaje y permiten que emerja su identidad en el museo.

b) Dando sentido a los sentidos

En el Museo de Arte y Diseño de Nueva York, la exposición “The Art of the Scent (1889–2012) se encuentra en una galería aparentemente vacía, que requiere que los visitantes usen su nariz.

El sentido del olfato puede no ser efectivo para transmitir contenido intelectual, pero es poderoso para provocar recuerdos y respuestas emocionales.

El tacto y el movimiento están encarnados en las etéreas instalaciones de luz de Takahiro Matsuo. Su instalación interactiva Aquatic Colors emula un brillante mar submarino de medusas que responden al movimiento, una experiencia única que sería difícil de comunicar solo con palabras.

Obviamente, no todos los museos tienen la libertad de usar el tacto o el olfato en sus exhibiciones, pero ser inteligente con los recorridos de audio puede ser igual de efectivo.

c) Cuando las misiones te muestran el mundo

Uno de los grandes retos para los científicos es acercar e interesar a los niños a estos diverso mundos.

Hablarles de historia, sobre el cosmos o de dinosaurios solo con imágenes, letras y números puede resultar complicado.

Cuando los niños pueden interactuar con la búsqueda de un descubrimiento arqueológico o ser parte de una misión espacial… bueno, las cosas cambian ¿cierto?

Bajo esa perspectiva National Geographic crea el primer museo interactivo en América Latina con su propia arsenal que ha acumulado a lo largo de 130 años de investigación.

Aquí los niños tiene el papel de explorador y recorren el museo a través de misiones en donde podrán aprender desde el fondo del mar hasta el universo.