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Jaque Mate
07 de Marzo 2016 01:01 P.M.
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“Ten cuidado con lo que quieres, no sea que lo logres”

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Cuernavaca— A fines de 2013 la clase política, que estaba buscando más dinero, impulsó un alza generalizada de impuestos que entró en vigor en 2014. Uno de los nuevos gravámenes se aplicó a la minería, con el argumento de que las empresas mineras ganaban demasiado y no aportaban suficiente a la sociedad.

A partir de 2014 se cobran tres nuevos impuestos a la industria minera adicionales a los del resto de las empresas del país. El “impuesto especial”, de 7.5 por ciento sobre las utilidades, depende del número de hectáreas. Otro, de 0.5 por ciento, es “extraordinario” y se aplica a la extracción de oro, plata y platino (Sedatu). Además se cobra “un 50 por ciento más de la cuota estipulada por concesiones no exploradas o no explotadas durante dos años continuos” (Informe 2015, Cámara Nacional de la Industria Minera, Camimex).

Además de los nuevos impuestos, se ha decretado un cambio de reglas que impide a la industria deducir los gastos preoperativos de las minas que se erogan durante años. En 2014 la industria pagó sólo por impuesto sobre la renta 33,826 millones de pesos, 34.8 por ciento más que en 2013 (Camimex).

El aumento de impuestos se ha conjugado con una declinación en los precios para asestar un fuerte golpe a la minería. El valor de la producción minero-metalúrgica cayó de 234,100 millones de pesos en 2012 a 196,900 millones en 2014 (Camimex con datos de INEGI). Las inversiones fueron 24.8 por ciento menores en 2014 a las de 2013.

La nueva actitud hacia la minería se ha reflejado ya en el Annual Survey of Mining Companies de 2015 del Fraser Institute de Canadá. México ha caído del lugar 33 de 122 al 37 de 109 jurisdicciones (países, estados o provincias). “Los mayores impuestos aplicados a la industria minera por la reforma fiscal de 2014 son un disuasivo para la inversión –afirma en el informe el presidente de una compañía de exploración no identificado–. La mala administración de las concesiones y la falta de oportunidad en el proceso de las solicitudes de concesión ha llevado a que se detengan las exploraciones de etapa temprana”. El presidente de otra empresa minera apunta: “Todo el mundo que opera en México ha tenido una historia de ‘ejido’ en la que no se respetan los acuerdos previamente negociados, así como una historia en que la seguridad ‘personal’ de la fuerza de trabajo ha sido comprometida” (fraserinstitute.org).

El sector es uno de los que mejores remuneraciones ofrece en nuestro país. En 2015 el salario de cotización en el IMSS de las industrias extractivas era de 504.66 pesos diarios contra 294.02 del promedio general y 172.83 de la agricultura y ganadería (stps.gob.mx). Los empleos de la minería, además, están ubicados en zonas paupérrimas en donde nadie más quiere o puede invertir. En 2014, según la Camimex, la industria tenía 340,817 plazas directas. Si consideramos a sus familias, más de un millón de personas dependen directamente de la industria. A esto hay que añadir los millones más que proporcionan servicios a la minería y a los mineros.

Para algunos, sin embargo, la minería es un mal que debe combatirse o erradicarse. Por eso se le cobran impuestos especiales, por eso se permite a los líderes ejidales que la extorsionen, por eso hay grupos ecologistas que buscan cerrar todas las minas del país. Pero hay que tener cuidado con lo que se quiere. Los grupos dentro y fuera del gobierno que combaten la minería están logrando golpear a la actividad. Mas ¿qué pasaría si desaparecieran los 340 mil empleos de la industria? ¿Qué ocurriría si en lugar de exportar 4,504.5 millones de dólares en productos mineros como en 2015 México se viera obligado a importarlos? Sin duda tendríamos un país más pobre. Esto es, al parecer, lo que quieren algunos.

Comprar políticos

Cuando se obligó a los ciudadanos a financiar a los partidos se dijo que así se evitaría que el narco los cooptara. Como lo ratifican las declaraciones de Rosa Isela Guzmán, presunta hija del Chapo, eso no ha evitado que los capos compren a políticos.

Twitter: @SergioSarmiento

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